Crema Casera de Bicarbonato: Un Ritual Nocturno que Podría Apoyar una Piel Más Suave y Luminosa.

En la búsqueda de una piel más suave, luminosa y uniforme, muchas personas recurren a recetas naturales elaboradas en casa con ingredientes sencillos. Una de las más comentadas es la crema de bicarbonato con miel y aceite vegetal, una preparación económica y fácil que se aplica antes de dormir como parte de la rutina nocturna. Esta mezcla es apreciada porque combina propiedades exfoliantes, humectantes y nutritivas que ayudan a mejorar el aspecto de la piel con el uso constante.

El bicarbonato de sodio es conocido por su capacidad para limpiar suavemente la piel y eliminar células muertas acumuladas en la superficie. Al actuar como un exfoliante delicado, puede ayudar a que la piel luzca más lisa y con mejor textura. La miel, por su parte, es un ingrediente natural con propiedades humectantes que ayuda a retener la hidratación, aportando suavidad y elasticidad. Además, deja una sensación agradable y un brillo natural. El aceite vegetal, como el aceite de oliva, coco o almendras, aporta nutrición profunda, ayudando a mantener la piel flexible y protegida durante la noche. El agua sirve para ajustar la consistencia y facilitar la aplicación.

Ingredientes:

1 cucharadita de bicarbonato de sodio

1 cucharada de miel natural

1 cucharadita de aceite vegetal (oliva, coco o almendras)

Unas gotas de agua tibia (solo si es necesario)

Preparación:
En un recipiente pequeño y limpio, coloca la miel y el aceite vegetal. Mezcla bien hasta integrar. Añade el bicarbonato poco a poco, removiendo suavemente hasta obtener una pasta homogénea. Si notas que la mezcla queda muy espesa, agrega unas gotas de agua tibia hasta lograr una textura cremosa y fácil de extender.

Modo de uso:
Antes de dormir, lava tu rostro con agua tibia y un jabón suave para eliminar impurezas. Seca con una toalla sin frotar. Aplica la crema de bicarbonato con movimientos circulares suaves, evitando el contorno de los ojos y los labios. No es necesario masajear con fuerza. Deja actuar durante 5 a 10 minutos si tu piel es sensible, o hasta 15 minutos si tu piel lo tolera bien. Luego enjuaga con abundante agua tibia y finaliza con agua fresca. Seca suavemente y aplica tu crema hidratante habitual si lo deseas.

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