Pasta de dientes y vaselina: el truco viral de skincare.

En los últimos años, los remedios caseros para el cuidado de la piel han ganado mucha popularidad, especialmente aquellos que utilizan productos que casi todos tenemos en casa. Una de las combinaciones más comentadas es la mezcla de pasta de dientes con vaselina aplicada directamente sobre el rostro. Aunque puede parecer una idea extraña, muchas personas aseguran haber notado cambios visibles en su piel tras usarla con precaución y de forma puntual.

La pasta de dientes blanca ha sido utilizada tradicionalmente para ayudar a secar granitos debido a algunos de sus componentes, como el mentol, el bicarbonato o agentes antibacterianos suaves. Estos ingredientes pueden ayudar a reducir la apariencia de imperfecciones al absorber el exceso de grasa y brindar una sensación refrescante en la piel. Sin embargo, usada sola, puede resultar muy fuerte y causar resequedad o irritación.

Aquí es donde entra la vaselina. Este producto es conocido por su capacidad para sellar la humedad y proteger la barrera natural de la piel. No hidrata profundamente, pero evita la pérdida de agua, lo que ayuda a que la piel se mantenga suave. Al combinar la pasta de dientes con vaselina, muchas personas buscan suavizar el efecto agresivo de la pasta y lograr un equilibrio entre secado e hidratación.

Al día siguiente de aplicar esta mezcla, algunos notan la piel más lisa en zonas específicas, con granitos menos inflamados y una sensación de suavidad. También se menciona una apariencia más uniforme en áreas ásperas. No obstante, es importante aclarar que los resultados varían según el tipo de piel, la frecuencia de uso y la cantidad aplicada.

Ingredientes

1 cucharadita pequeña de pasta de dientes blanca (sin gel ni colores)

1 cucharadita pequeña de vaselina pura

Preparación

En un recipiente limpio, mezcla bien la pasta de dientes con la vaselina hasta obtener una crema uniforme. Prepara solo la cantidad necesaria para una sola aplicación, evitando guardar sobrantes.

Modo de uso

Lava tu rostro con un jabón suave y sécalo con una toalla limpia. Aplica una capa muy fina de la mezcla únicamente en las zonas que deseas tratar, como granitos o áreas resecas. Evita el contorno de los ojos, labios y piel irritada. Deja actuar entre 15 y 20 minutos si es tu primera vez. Si tu piel lo tolera bien, algunas personas la dejan durante la noche, aunque esto debe hacerse con mucha precaución. Al día siguiente, retira con agua tibia y aplica tu crema hidratante habitual.

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