Vaselina y maicena para el cuidado de la piel: un truco casero para una apariencia más suave y luminosa.

La vaselina es conocida por su gran poder humectante. Actúa creando una barrera que evita la pérdida de agua en la piel, ayudando a mantenerla hidratada por más tiempo. Esto hace que el rostro se vea más suave y con menos resequedad, lo que visualmente reduce la apariencia de líneas finas. Por su parte, la maicena tiene un efecto suavizante y matificante. Ayuda a mejorar la textura de la piel, dejándola más lisa y con un acabado sedoso.

Ingredientes

1 cucharada de vaselina pura

1 cucharada de maicena (fécula de maíz)

1 cucharada de agua tibia (opcional)

Preparación

Coloca la vaselina en un recipiente pequeño. Si está muy sólida, puedes calentarla ligeramente a baño maría para que sea más fácil de mezclar, sin que llegue a hervir. Añade la maicena poco a poco y mezcla bien hasta integrar. Si la mezcla queda muy espesa, agrega la cucharada de agua tibia y continúa mezclando hasta obtener una crema suave y homogénea. Deja reposar unos minutos antes de usar.

Modo de uso

Por la noche, lava tu rostro con un limpiador suave y sécalo bien. Aplica una capa fina de la mezcla sobre la piel, especialmente en zonas como frente, mejillas y contorno de la boca, evitando el área de los ojos. Masajea suavemente con movimientos circulares durante 2 o 3 minutos. Deja actuar entre 20 y 30 minutos y luego retira con agua tibia. Aplica tu crema habitual si lo deseas.

También puedes usar una cantidad muy pequeña como mascarilla rápida una o dos veces por semana. Con el uso constante, la piel puede sentirse más suave, flexible y con un aspecto descansado y juvenil.

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